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Lo que nos deja el Grupo de Aprendizaje en Acción para alcanzar la sostenibilidad

Autor: Clara Inés Romero – Facilitadora local del Grupo de Aprendiza en Acción (Colombia). Go to the English version here

En septiembre de 2018, aproximadamente 80 organizaciones de la sociedad civil (OSC) que tienen presencia en la región de los Montes de María (Colombia), fueron convocadas a un espacio para presentarles la iniciativa “Facilitando la Sostenibilidad Financiera” (FFS por sus siglas en inglés). 

Los representantes de las organizaciones  acudieron con una gran expectativa, especialmente por dos aspectos: el nombre del donante, USAID y las palabras “sostenibilidad financiera”. 

Fue fácil asumir que esta podía ser una nueva oportunidad para la consecución de recursos de cooperación internacional, que cada vez son más escasos en la región, pero la iniciativa FFS no era lo que esperaban, era mucho más! 

Lo que nos deja el Grupo de Aprendizaje en Acción para alcanzar la sostenibilidad - Reunión FFS 3 1
Miembros del Grupo de Aprendizaje en Acción en capacitación tributaria

Sí, las 12 OSC que decidieron apostar por saber qué era eso de la sostenibilidad financiera, hicieron parte de un proceso de aprendizaje con acompañadas de LINC.

Durante 15 meses compartieron un espacio para reflexionar sobre la importancia de ser organizaciones que no solo se debían preocupar por cumplir con su objeto social, sino también por garantizar su longevidad organizacional y tener resiliencia financiera.

Juntos identificaron, desde el contexto Montemariano, cuáles eran los beneficios y los retos para ser sostenibles. Había elementos comunes a todas las organizaciones y otros que solo tocaban las particularidades de algunas y en ese marco, lo que se evidenció fue un potencial para el intercambio de aprendizajes y construcción colectiva de conocimiento.

Así nació el Grupo de Aprendizaje en Acción (GAA) enmarcado en la iniciativa FSS.

Las organizaciones que lo integraron, conformaron este espacio de trabajo para identificar y ejecutar conjuntamente oportunidades para mejorar las condiciones locales de sostenibilidad financiera. Reflexionaron sobre la necesidad de realizar diagnósticos particulares sobre el estado de cada organización, mapear y caracterizar sus organizaciones aliadas, identificar sus potencialidades y ponerlas al servicio de la gestión de recursos para continuar su labor. 

LINC  ofreció  a los integrantes del GAA,  una pequeña financiación para la construcción y ejecución de un plan de acción que les permitiera atender estas necesidades y fortalecer el sector en la región.

Como resultados de este proceso quedaron muchas lecciones aprendidas y acciones de mejora, las que sin duda consideramos serán de utilidad para nuevos procesos:

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Miembros del Grupo de Aprendizaje en Acción en sus grupos de trabajo
  • La conformación de pequeños grupos de trabajo con intereses y elementos en común, es un potencial para trabajar acciones articuladas en un territorio.  El GAA no solo cumplió con su objetivo, sino que permitió estrechar lazos de amistad, establecer sinergias institucionales y conocer de manera más profunda el trabajo que realizan las organizaciones que lo integran en el territorio.
  • Si bien la sostenibilidad financiera tiene una relación directa con el acceso a recursos, los recursos no son garantía para que una organización sea sostenible. Los Montes de María llegaron a ser una de las regiones con mayor nivel de inversión en el país, pero la concentración y dispersión de los recursos en algunos casos, fueron un factor que no permitió a las organizaciones sostenibilidad. 
  • En los años 2000’s la creación de organizaciones estuvo a la orden del día. No se previó lo que significaba tener activa una organización y la carga administrativa y tributaria que esto implica. Este escenario no favoreció la vida útil de las OSC, especialmente las se crearon desde la base comunitaria y como requisito para la ejecución de un proyecto de desarrollo en particular.
  • Las organizaciones aún tienen debilidad para gestionar recursos, especialmente cuando son de cooperación o de fuentes del Estado. Los requisitos que suelen imponer para aplicar a las convocatorias  muchas veces no son cumplidos por la mayoría de las organizaciones producto de las debilidades que ya hemos mencionado. Atenderlas dichas debilidades no es tan fácil cuando las organizaciones trabajan  sin ánimo de lucro y no reciben  ganancias que les permitan reinvertir en su fortalecimiento integral (talento humano, gestión administrativa, fortalecimiento organizacional, mejoramiento tecnológico y de infraestructura, etc…)
  • Los donantes internacionales no considera dentro de los costos directos de un proyecto el pago de algunos ítems o áreas que son fundamentales para la ejecución de los proyectos. Si bien es el donante el administrador de los recursos, no puede perder de vista que quien lleva la mayor carga de ejecución es la organización y que para hacerlo, requiere de unos mínimos que le permitan realizar este trabajo de forma digna e integral, por tanto, flexibilizar la inclusión de costos directos e indirectos en los proyectos ayudarían muchísimo en coadyuvar esta situación.
  • El trabajo del GAA evidenció estas dificultades y como tal, considera que las organizaciones deben fortalecer su capacidad de “negociar” los proyectos que van a ejecutar. 

El GAA tiene una enorme oportunidad para lograr, entre otros temas, potencializar las habilidades y experiencia de las OSC de Montes de María;  deben seguir trabajando en reforzar ese activo intangible, su mejor estrategia para la sostenibilidad.

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